Santo Domingo Norte, República Dominicana.- La cultura dominicana se vistó de luto tras el fallecimiento de la reconocida folclorista Enerolisa Núñez, figura emblemática de la música afrotradicional y ampliamente conocida como la «Reina de la Salve«. La artista murió este sábado a los 74 años, dejando un profundo vacío en el ámbito cultural del país.
Nacida en Villa Mella, en Santo Domingo Norte, Núñez dedicó su vida a preservar la salve —también llamada palo o atabales— una expresión musical de raíces africanas que combina cantos devocionales, percusión ritual y elementos de religiosidad popular. Su trabajo la convirtió en una de las voces más influyentes de la música afrodominicana contemporánea.
Durante décadas encabezó agrupaciones como Enerolisa Núñez y su Grupo Salve y el Grupo Salve Mata Los Indios, con las que llevó esta manifestación cultural a escenarios nacionales e internacionales, contribuyendo a su difusión y reconocimiento como patrimonio inmaterial dominicano.
Su trayectoria también incluyó participaciones en producciones audiovisual que resaltan la herencia africana en la cultura del país, entre ellas las películas Cocote (2017) y Hasta la Raíz (2017), donde su presencia ayudó a visibilizar la dimensión espiritual de la salve.
En 2022 la artista sufrió un accidente cerebrovascular que deterioró su estado de salud, aunque continuó siendo referente para músicos, investigadores y cultores populares. Su legado, transmitido por generaciones dentro de su familia, mantuvo viva una tradición con más de 150 años de historia en Mata Los Indios.
Los restos de la cantante fueron velados en su comunidad natal, donde desde tempranas horas acudieron familiares, artistas y devotos de la salve para rendirle homenaje. El sepelio fue programado para la mañana del domingo 1 de marzo, partiendo desde el mismo sector que le vio crecer.

El cortejo salió a pie rumbo al cementerio donde recibiría cristiana sepultura, en medio de una multitud que acompañó el trayecto. Durante el recorrido, los asistentes avanzaron a ritmo de tambores y cantos de salve, en un emotivo tributo que reflejó la profunda conexión de la artista con las tradiciones espirituales del pueblo.

El Ministerio de Cultura expresó publicamente su pesar por la partida de la folclorista, destacando que su voz sostuvo la fe y la esperanza de generaciones y que su legado permanecerá en la memoria colectiva del país.
Diversas personalidades del ámbito cultural coincidieron en que Núñez fue una auténtica guardiana de la identidad afrodominicana, capaz de llevar una tradición comunitaria a los grandes escenarios sin perder su esencia espiritual.
Con su muerte, la República Dominicana despide a una de las figuras más representativas de su folclore. Sin embargo, en cada toque de tambor y en cada canto de salve seguirá resonando la voz de Enerolisa Núñez, símbolo vivo de la memoria cultural del país.



