Santo Domingo, República Dominicana.- Han pasado más de cinco años desde el paso de la tormenta Laura por el territorio dominicano y todavía varias familias continúan sin una solución habitacional definitiva, pese a las promesas realizadas tras el desastre natural. En el sector La Yuca, en el distrito municipal Los Ríos, afectados aseguran que siguen esperando la entrega de los apartamentos que les fueron anunciados luego de perder sus hogares a causa de las inundaciones.
De acuerdo con testimonios recogidos, algunas familias permanecen en condiciones temporales desde el año 2020, sin información clara sobre cuándo serán reubicadas. Los afectados explican que, aunque se les ha informado que las viviendas estarían listas, no han recibido fechas oficiales de entrega, lo que mantiene un clima de incertidumbre y preocupación entre quienes resultaron damnificados.
La situación se ha agravado luego de que fueran suspendidos los pagos destinados al alquiler de viviendas provisionales, apoyo que recibían mientras esperaban una solución definitiva. Esta medida ha generado mayor vulnerabilidad económica en las familias, que ahora enfrentan dificultades para cubrir los gastos básicos de vivienda sin respaldo institucional.
Según los comunitarios, las inundaciones que provocaron los daños estuvieron relacionadas con el desbordamiento de una cañada en la zona, cuyos trabajos de intervención no han sido concluidos en su totalidad. Este elemento, además de evidenciar fallas estructurales en la infraestructura urbana, mantiene latente el temor de que situaciones similares puedan repetirse ante futuros eventos climáticos.
El caso pone sobre la mesa un tema recurrente en la gestión de riesgos y recuperación post desastre: la necesidad de dar seguimiento efectivo a los compromisos asumidos por las autoridades. Más allá de la asistencia inicial, la reconstrucción y reubicación de las familias afectadas requiere planificación, continuidad institucional y comunicación transparente con las comunidades impactadas.
Desde una perspectiva social, este escenario refleja los desafíos que aún enfrenta el país en materia de vivienda digna y resiliencia ante fenómenos naturales. Para muchos afectados, la mayor demanda no es solo la entrega de un techo, sino la certeza de que las promesas hechas tras la emergencia se traduzcan finalmente en soluciones reales y sostenibles para sus familias.



