Radar Voz.- Las autoridades de Bogotá informaron este miércoles sobre la detención de Ángel Esteban Aguilar Morales, conocido como «Lobo Menor», señalado como uno de los supuestos autores intelectuales del asesinato del excandidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio.
La captura se produjo en el Aeropuerto Internacional El Dorado, luego de que el sospechoso arribara en un vuelo procedente de México. De acuerdo con Migración Colombia, Aguilar Morales habría intentado ingresar al país con documentación falsa, haciéndose pasar por ciudadano colombiano.
Los sistemas de control migratorio permitieron detectar inconsistencias en su identidad, lo que facilitó confirmar quién era realmente y proceder con su arresto en la terminal aérea.
No obstante, la versión oficial presenta diferencias con la ofrecida por el presidente Gustavo Petro. El mandatario aseguró que el detenido fue inicialmente retenido en el sector de Polanco, en Ciudad de México, antes de ser trasladado a territorio colombiano.
Según Petro, la operación se habría desarrollado en cuestión de horas entre ambos países, lo que ha generado dudas sobre el lugar exacto donde se produjo la captura inicial.
En paralelo, la justicia de Ecuador había ordenado en febrero pasado prisión preventiva contra Aguilar Morales y otros presuntos miembros del grupo criminal Los Lobos, vinculados al crimen.
Entre los señalados figuran Wilmer Chavarría, alias «Pipo», y Luis Alfredo A.A., conocido como «Gordo Luis», quienes también son investigados por su presunta participación en la planificación del asesinato.
El crimen ocurrió el 9 de agosto de 2023, cuando Villavicencio fue atacado a la salida de un acto político en el norte de Quito, en medio del proceso electoral ecuatoriano.
Antes de morir en prisión, uno de los autores materiales aseguró que «Lobo Menor» y «Gordo Luis» tenían roles de liderazgo dentro de la organización, desde donde habrían impartido órdenes directas.
Hasta ahora, cinco personas han sido condenadas como responsables directos del asesinato, mientras que varios implicados fallecieron antes de enfrentar la justicia, incluidos los sicarios que ejecutaron el ataque.
El caso sigue bajo investigación y se mantiene como uno de los hechos más conmocionantes de la política reciente en Ecuador, con conexiones que trascienden sus fronteras.



