Santo Domingo, República Dominicana.- La reciente muerte de una joven en el puente Francisco del Rosario Sánchez, conocido popularmente como el puente de la 17, ha vuelto a estremecer a la opinión pública y a encender el debate sobre las medidas de prevención en esta importante vía que conecta el Distrito Nacional con Santo Domingo Este.
Este puente es reconocido por gran parte de la población como un punto crítico donde, a lo largo de los años, decenas de personas han perdido la vida por distintas causas. Sin embargo, los casos asociados a crisis emocionales han sido los que mayor impacto han generado en la conciencia colectiva, debido a su frecuencia y a las secuelas que dejan en familias y comunidades enteras.
Tras el hecho, en redes sociales circularon videos del momento, lo que provocó reacciones encontradas entre usuarios que cuestionan la difusión de imágenes sensibles y reclamaron mayor respeto hacia las víctimas y sus familias. Más allá del impacto digital, el suceso volvió a poner sobre la mesa una preocupación latente: la falta de protección integral en la estructura del puente.

En agosto del 2019, el Ministerio de Obras Públicas inició la instalación de una malla metálica con el objetivo de prevenir que personas se lanzaran al vacío. No obstante, los trabajos avanzaron de manera lenta y, al concluirse, solo abarcaron el lado del puente en dirección Este-Oeste, donde circula el Metro de Santo Domingo.
Desde entonces, ciudadanos y comunitarios han señalado que la malla colocada ha sido efectiva, ya que no se han reportado intentos por ese lado del puente. En contraste, el tramo opuesto permanece sin ningún tipo de barrera física, convirtiéndose en un punto vulnerable y peligroso.
Moradores de sectores como Los Guandules y Los Tres Brazos han manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación, asegurando que han sido testigos de escenas traumáticas cuando cuerpos caen al río, al pavimento o incluso sobre techos de viviendas cercanas al puente, afectando directamente la salud emocional de quienes residen en la zona.
Comunitarios de Santo Domingo Este han llegado a afirmar que, con alarmante frecuencia, se registran intentos en distintos puentes de la demarcación, lo que evidencia la necesidad urgente de políticas de prevención más completas y sostenidas en el tiempo, no soluciones parciales.

Especialistas y ciudadanos coinciden en que la colocación de la malla en todo el puente no solo sería una medida de infraestructura, sino una acción concreta de prevención y protección de la vida humana, demostrando que el Estado responde antes de que ocurran nuevas tragedias.
Ante ese escenario, crece el llamado al Ministerio de Obras Públicas para que retome el tema y complete la instalación de la malla metálica en ambos lados del puente Francisco del Rosario Sánchez, evitando que una omisión siga cobrando vidas humanas y reafirmando que la seguridad ciudadana comienza con decisiones responsables y oportunas.
Por John Guillot



