Santo Domingo, República Dominicana.- El superintendente de Bancos de la República Dominicana, Alejandro Fernández W., presentó una visión optimista sobre el comportamiento esperado de la economía en el año 2026, destacando la fortaleza del sistema bancario y el papel que este jugará en sostener la actividad productiva nacional. Su perspectiva se basa en la solidez de las instituciones financieras y en los indicadores macroeconómicos que, aunque afectados por desafíos globales, mantienen tendencias estables hacia la recuperación.
Durante sus declaraciones en una entrevista en el Podcast El Nuevo Diario, Fernández W. subrayó que el sector financiero dominicano continúa consolidándose como motor de crecimiento gracias a un índice de solvencia alto, provisiones robustas y una mayor inclusión financiera, elementos claves que refuerzan la confianza de usuarios y de inversionistas. Este entorno favorece la capacidad de los bancos para ofrecer crédito a empresas y hogares, denamizando sectores productivos del país.
El superinendente también señaló la importancia de los avances en digitalización bancaria y normativa que permiten mayor agilidad y seguridad, como la autenticación digital de clientes (eKYC) y espacios regulatorios para fintech. Estas innovaciones no solo modernizan al sistema financiero, sino que también amplían el acceso a servicios, lo que puede resultar en un efecto multiplicador sobre el consumo interno y la actividad económica general.
Las proyecciones económicas oficiales y de organizmos internacionales respaldan cierto optimismo, aunque con matices. Por ejemplo, el FMI estima que la economía dominicana podría crecer alrededor del 4.5% en 2026, apoyada por políticas monetarias y fiscales que incentiven el crédito, el turismo y las exportaciones, pese a la incertidumbre global.
No obstante, otros análisis como el de la Cepal plantean escenarios más prudentes, con estimaciones de crecimiento más moderadas para el país en 2026 debido a factores externos como menor dinamismo del consumo y la demanda externa. Esto refleja el equilibrio necesario entre expectativas optimistas y realidades del entorno económico internacional.
En este contexto, los mensajes de las autoridades económicas dominicanas apuntan a consolidar la estabilidad macroeconómica y aprovechar los fundamentos sólidos del país, desde la banca hasta la inversión extranjera, para sostener un sendero de crecimiento más amplio. El enfoque está en fortalecer la coordinación de políticas públicas, acompañada del impulso del sector privado, para asegurar que la economía nacional no solo crezca, sino que lo haga de forma sostenible.



