Radar Voz.- El precio del petróleo registró un fuerte aumento durante el fin de semana en los mercados internacionales, superando la barrera de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, en medio de la escalada del conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, llegó a cotizar por encima de los 106 dólares por barril durante las operaciones del domingo, lo que representa un incremento superior al 16% respecto al cierre del viernes.
Por su parte, el petróleo Brent, referencia internacional utilizada en gran parte del mundo, también experimentó una fuerte subida y se ubicó por encima de los 105 dólares por barril en los mercados globales.
Analistas atribuyen el incremento a la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente, que ha afectado la producción y el transporte de cruso en la región. La situación ha puesto en riesgo rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.
Las tensiones militares han provocado interrupciones en el suministro y preocupación entre los mercados energéticos, lo que ha impulsado los precios a su nivel más alto en más de tres años.
¿Qué opina EE.UU. al respecto?

Ante el aumento del costo del crudo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia al impacto económico y aseguró que el alza representa «un pequeño precio que hay que pagar» mientras se desarrolla el conflicto con Irán.
La subida del petróñeo también ha generado efectos en otros mercados financieros, con caídas en bolsas internacionales y preocupación por un posible aumento de la inflación y de los costos de combustibles.
Expertos del sector energético advierten que, si el conflicto se prolonga o se intensifican los ataques contra infraestructuras petroleras, los precios del crudo podrían continua al alza en las próximas semanas.
El encarecimiento del petróleo suele tener impacto directo en los precios de combustibles y transporte a nivel mundial, por lo que gobiernos y organismos económicos mantienen vigilancia sobre la evolución del mercado energético.



