Radar Voz, La Altagracia.- En medio de los desafíos cotidianos que enfrenta la movilidad en el país, iniciativas que promueven la cercanía entre las autoridades y la ciudadanía merecen ser valoradas. La reciente acción realizada por la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), en la provincia de La Altagracia, al sorprender a mujeres conductoras con un obsequio por el Día del Amor y la Amistad, envía un mensaje positivo sobre la importancia de humanizar el servicio público.
Más allá del detalle simbólico, el gesto representa un cambio de enfoque necesario en la relación entre los agentes de tránsito y la población. Tradicionalmente, el contacto entre conductores y autoridades suele estar marcado por sanciones o tensiones, sin embargo, acciones como esta contribuyen a generar confianza y a recordar que el respeto en las vías comienzan también desde el trato humano.
La actividad, encabezada por el coronel Febles Reina y el mayor Joan Bocio, demuestra que las instituciones pueden acercarse a la ciudadanía desde la empatía, sin perder su rol de regulación y control. Este tipo de iniciativas fortalece la percepción de una autoridad accesible, capaz de conectar con la realidad diaria de quienes utilizan las vías.
Asimismo, la acción responde a las directrices del director general de la DIGESETT, el general Pascual Cruz Méndez, quien han planteado la necesidad de avanzar hacia un tránsito más consciente y organizado. Promover valores como la cortesía y la consideración mutua es tan importante como aplicar las normas.
El tránsito no solo se regula con señales y leyes, sino también con cultura ciudadana. Cuando las autoridades envían mensajes positivos, contribuyen a que los conductores asuman una actitud más responsable, comprendiendo que la seguridad vial es una tarea compartda entre todos los actores.
Este tipo de gestos también tiene un impacto especial en las comunidades, especialmente en sectores populares donde muchas veces la presencia institucional se percibe únicamente desde la fiscalización. Iniciativas como esta ayudan a cambiar esa visión, mostrando que el Estado puede interactuar desde la cercanía y el reconocimiento.
Resulta importante que acciones como este tipo no se limiten a fechas especiales, sino que formen parte de una estrategia continua orientada a la educación vial y al fortalecimiento del respeto mutuo. Un tránsito más humano se contruye día a día, mediante pequeños actos que generan grandes cambios en la convivencia social.
En definitiva, la iniciativa refleja que la seguridad vial también puede promoverse desde la sensibilidad y el buen trato. Apostar por un tránsito más inteligente y humano no solo mejora la circulación, sino que contribuye a una sociedad más respetuosa y consciente del valor de la convivencia.



