InicioVidas que ConstruyenJohnnie Mercedes: vivir el arte como oficio, familia y propósito

Johnnie Mercedes: vivir el arte como oficio, familia y propósito

Desde las calles de Higüey hasta los escenarios más exigentes del país, la historia de Johnnie Mercedes es la de un artista que ha construido su camino con disciplina, pasión y una profunda conexión con el oficio. Su recorrido también pasa por La Romana, donde vivió parte de su infancia, marcada por la influencia del cine y la televisión de una época que despertó en él una vocación temprana.

Con apenas nueve años, Mercedes dio sus primeros pasos en el teatro, inspirado por figuras juveniles del entretenimiento latino. Desde entonces, su relación con la actuación ha sido constante, evolucionando desde juegos escénicos en espacios improvisados hasta producciones formales en teatro, cine y televisión. Esa constancia lo ha llevado a consolidarse como uno de los intérpretes más versátiles del ámbito artístico dominicano.

Mas allá de los aplausos, su historia también está profundamente ligada a la familia. Junto a su esposa, Clara Luz Lozano, ha construido no solo un hogar, sino también un proyecto de vida en torno al arte. Ambos comparten formación, escenario y visión, creando un entorno donde la creatividad es parte del día a día.

Con una trayectoria que incluye decenas de obras teatrales y múltiples producciones cinematográficas, Mercedes ha sabido diversificarse, explorando también la dirección, la escritura y otras áreas del quehacer artístico. Su mirada sobre el arte no es estática: es un proceso constante de aprendizaje, investigación y evolución.

A continuación, comparte su historia, sus reflexiones y su visión del arte en la República Dominicana.

—¿A qué edad descubriste tu vocación por la actuación? Desde muy pequeño. Nací en Higuey, viví en La Roomana y a los nueve años ya estaba tomando mi primer taller de teatro. Me influenciaron muchos artistas infantiles de la época como Pedrito Fernández, Yuri y Luis Miguel.

—Hoy eres considerado un actor muy versátil, ¿alguna vez dudaste llegar a ese nivel? Nunca lo dudé porque tampoco lo tenía como meta. Yo estaba enfocado en aprender y en hacer un trabajo de calidad que me gustara a mí y al público. El tiempo y el trabajo han sido los que han construido todo lo que hoy se ve.

—Se comenta que hacías teatro en tu propia casa, ¿qué tan cierto es eso? Totalmente cierto. Mi esposa y yo llegamos a hacer teatro en el patio de la casa, que también era marquesina. Invitábamos a los vecinos y era todo un éxito. Incluso hemos hecho teatro en lugares muy improvisados. Es algo que me gustaría retomar.

—¿Qué consideras que has ganado gracias a tu carrera artística? Mi mayor tesoro ha sido mi esposa. Además, ha ganado respeto, reconocimiento y la satisfacción de poder comunicar a través del arte. Cuando haces tu trabajo con amor y compromiso, el respeto del público es el mayor logro.

—Si tuvieras que elegir, ¿cuál ha sido tu mejor papel? No podría elegir uno. Cada personaje se trabaja con el mismo amor. Hay proyectos que dejan experiencias especiales, como «A Dios que me perdone» o «Toñitín», pero cada uno tiene su valor.

—¿Cómo construyes un personaje? Todo parte del guion o del libreto. Ahí está la base. A partir de eso, hago un análisis profundo e incluso una investigación casi científica del personaje para poder darle vida de la mejor manera.

—También has trabajado como director, ¿cómo ha sido esa experiencia? He dirigido más de 35 pbras y más de 10 películas, muchas veces como director de actores. Es un rol que disfruto mucho y en el futuro quiero incursionar formalmente como director de cine.

—¿Cómo es la dinámica familiar en un hogar lleno de artístas? Es intensa y muy particular. Tengo tres hijas que también son actrices y un hijo que se inclina más por el deporte, aunque ha hecho cine. En casa se habla mucho, se debate, se vive con intensidad. Es como estar dentro de una película.

—Se te define como un artista polifacético, ¿en qué otras áreas te desempeñas? Dentro del arte hago de todo: actúo, dirijo, escribo, incluso he maquillado. Esto es lo que sé hacer, es mi vida. Y si algún día no existiera la actuación, con mi voz podría hasta vender plátanos.

—¿Cómo visualizas el futuro del cine dominicano? Muy prometedor. Es una industria joven, pero con mucho potencial. Si se mantienen los apoyos y el trabajo constante, en unos años tendremos un cine envidiable.

—¿Y qué opinión tienes sobre el teatro en el país? El teatro necesita más apoyo. Es una herramienta que educa, crea conciencia y desarrolla la mente. Hace falta mayor compromiso del Estado y políticas que impulsen esta disciplina.

La historia de Johnnie Mercedes es la de un artista que ha sabido crecer sin perder la esencia. Su trayectoria no solo habla de talento, sino de constancia, amor por el oficio y una visión clara del papel del arte en la sociedad.

Entre escenarios improvisados, proyectos familiares y grandes producciones, su camino sigue en contrucción, con la misma pasión de aquel niño que descubrió en el teatro una forma de vida. Y si algo deja claro, es que mientras exista una historia que contar, él estará listo para interpretarla.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments